sábado, 5 de septiembre de 2015

El nombramiento real

El rey Pedro de Castilla, llamado por unos el Cruel y por otros el Justiciero, quería nombrar una vez un juez para un puesto vacante y le recomendaron a tres candidatos, a los que quiso examinar personalmente. Puso media naranja flotando en un estanque y les preguntó: —¿Qué es esto? —Una naranja —dijo el primero. —Media naranja —dijo el segundo. El tercero no dijo nada pero cogió en sus manos lo que flotaba, lo miró dándole vueltas en sus manos, y respondió: —Señor, creo que se trata de media naranja. El rey entonces le concedió el cargo diciéndole: —Mereces ser juez porque no te has fiado de tus ojos y has querido, antes de responder, examinar bien el caso y, aunque seguro, has dado la solución en forma dubitativa.

Carlos Fisas; Curiosidades y anécdotas de la Historia Universal